En Pitalito, un municipio al sur del Huila, nació Diego Muñoz Marroquín entre dos mundos: el de la abundancia y distinción de su familia paterna, y el de la escasez y las dificultades de su familia materna. A muy temprana edad, queda huérfano de padre y debió desplazarse con su madre, en un primer momento, al barrio Kennedy en Bogotá, y luego, devolverse al barrio Campo Núñez, en Neiva, a vivir con sus abuelos maternos.

Estudió sus últimos años de primaria en las escuelas públicas Enriqueta Solano y Gabino Charry. El bachillerato, en los Colegios INEM, Santa Librada y Reynaldo Matiz, lugares donde siempre fue reconocido por su carisma y capacidad de motivar a sus compañeros para que estudiaran y cumplieran sus sueños.

A los 15 años, Diego regresa a la ciudad de Bogotá a estudiar Derecho. Para esto, contó con el apoyo de su familia paterna, en especial, de su tío, el exgobernador del Huila, Leonte Muñoz, además, del entonces senador de Pitalito, Héctor Polanía, quien le prometió al padre de Diego, en su lecho de muerte, que apoyaría a su hijo en sus estudios.

Debido a las vivencias de Diego en la capital, descuida sus estudios y pierde del apoyo de su familia, quienes le propusieron cambiar de carrera y devolverse para Neiva. Pese a las condiciones y dificultades, Diego no acepta y decide seguir su sueño de ser abogado y continuar viviendo en Bogotá con el apoyo de Polanía y de su madre que, pese a sus bajos recursos, lo animaba para que no desistiera de su meta.

El joven Muñoz debió trabajar y estudiar al mismo tiempo. Gracias a que logró un cupo en la residencia de la Asociación Universitaria Colombiana, pudo sobrevivir en Bogotá y terminar su carrera con considerable esfuerzo en la Universidad Sergio Arboleda, donde se graduó siendo uno de los mejores alumnos.

Antes de terminar carrera, Diego consiguió emplearse en una oficina pequeña de registros de marca. Allí conoció el mundo de la Propiedad Intelectual y advirtió su gran potencial como herramienta para el desarrollo empresarial.

Años después, el abogado Muñoz decide dejar la oficina para viajar a Europa con la ilusión de “conocer el mundo”. Su viaje lo financiaría con los ahorros de su liquidación después tres años de trabajo. Lamentablemente la liquidación no llegó y debió seguir en Colombia.

Luego de esa experiencia, Diego decide crear su firma de abogados. Sin dinero, aunque con la firme esperanza de salir adelante y no volver a ser empleado, inicia su empresa desde el apartaestudio donde vivía, acompañado de una secretaria que inicialmente trabajaba sin salario.

Manejando su oficina con criterio empresarial, su firma de abogados fue una de las primeras en internacionalizarse. Rápidamente se convirtió en uno de los despachos más reconocidos del país en el manejo de Propiedad Intelectual, que hoy cuenta con un equipo de más de 50 personas y que le ha permitido a Diego cumplir su sueño de viajar por diferentes lugares del mundo y conocer la cultura, costumbres y desarrollo de muchas ciudades y países.

Muñoz Abogados ha tenido entre sus clientes empresas como Bodytech, Davivienda, Superricas; y celebridades como el Pibe Valderrama, Lionel Messi y Maradona. Muñoz Abogados fue reconocida por la revista Dinero en el artículo “Los reyes del derecho en Colombia 2016”, como uno de los bufetes importantes del país.

Sin embargo, en la vida del Dr. Muñoz no todo ha sido preparación y trabajo. Diego comparte su vida con Arleth Aroca, su pareja, una samaria lo enamoró. De su relación, nacieron Isabela y Antonia, de 12 y 7 años, respectivamente. Es también padre de María Paula y José Manuel, de 27 y 19. También es abuelo de Alana, hija de María Paula.

Su madre Marleny, su compañera Arleth y sus hijos, siempre han sido el bastión de apoyo y su inspiración para luchar por sus metas.

Muñoz siempre ha tenido una pasión, su verdadero anhelo, una vocación: lograr que las oportunidades que él ha tenido sean las de muchos otros. Este ideal solo lo ve posible a través de la política.

No obstante, para él, la política no es el espacio decente que debería ser y uno de sus retos es cambiar la forma de hacerla. Él tiene la convicción que, tal como dice uno de los líderes políticos que más admira y que ha acompañado en los últimos años, el profesor Sergio Fajardo Valderrama, “la política es el lugar donde se toman las decisiones más importantes de una sociedad, gústenos o no”.

En ese anhelo, Muñoz ha participado en algunos escenarios públicos. En el año 1998 fue Edil de Neiva para su comuna 3, En el 2010, con el ánimo de apoyar a su amigo personal, y hoy alcalde de Neiva, el médico Rodrigo Lara Sánchez, fue su candidato a la Cámara por la ASI. En el 2015, estuvo trabajando hombro con hombro con Lara en la campaña a la alcaldía de Neiva. Allí fue el gerente. También ha recogido firmas para la Consulta Anticorrupción liderada por el Partido Alianza Verde del cual es miembro de la Dirección Nacional y codirector departamental, en el Huila.

También en su columna del diario La Nación, ha sido reflexivo de los retos del departamento y de temas como la educación, los valores, el tejido empresarial, la propiedad intelectual y la lucha contra la corrupción, entre otros.

Diego Muñoz siempre se ha caracterizado por ser un hombre soñador, incansable en el logro de sus objetivos, cercano a las personas y conocedor de las necesidades de su región. Y así como lo dijo el expresidente Obama en uno de sus discursos: “una sola voz puede cambiar a un grupo, un grupo puede cambiar a una ciudad, una ciudad puede cambiar un Estado y, en última instancia, una sola voz puede cambiar América”, Diego sueña con cambiar el Huila.